Shred para principiantes: una introducción al alternate picking

September 1, 2026

by eduardo

Una introducción práctica al alternate picking para guitarristas que quieren empezar a tocar shred: cómo reducir movimientos innecesarios, usar mejor la púa y construir una técnica más limpia antes de aumentar la velocidad.

Shred para principiantes: una introducción al alternate picking

Ver a alguien tocar rápido es todo un evento. Se ve impresionante y puede sonar fuera de este mundo. Quizá alguna vez escuchaste una canción y pensaste: “si me esfuerzo, algún día podré tocar así”.

Y la pregunta es válida: ¿cómo le hicieron guitarristas como Zakk Wylde, Alexi Laiho, Andy James, Yngwie Malmsteen o Tony MacAlpine para tocar tan rápido?

La realidad es bastante menos misteriosa de lo que parece.

Tocar con velocidad consiste, en buena parte, en controlar movimientos pequeños para hacerlos eficientes y repetibles.

Por eso aprender alternate picking es un excelente punto de partida si quieres empezar a tocar shred.

abajo, arriba, abajo, arriba.

Lo difícil empieza cuando tienes que mantener ese movimiento mientras cambias de cuerda, saltas cuerdas, coordinas ambas manos y, eventualmente, aumentas la velocidad.

Esta guía está pensada para guitarristas que ya conocen algunas escalas básicas, saben leer tablatura y han utilizado un metrónomo. El objetivo es que gradualmente empieces a interiorizar cómo se siente un movimiento eficiente cuando intentas tocar más rápido.

Antes de preocuparte por los BPM, vale la pena entender algunas ideas físicas detrás del alternate picking.

No necesitas obsesionarte con encontrar una única técnica “perfecta”.

Distintos guitarristas sujetan la púa de maneras diferentes, generan el movimiento de distintas partes del brazo e incluso pueden cambiar ligeramente su técnica dependiendo de lo que estén tocando.

Lo importante es empezar a reconocer movimiento y tensión innecesarios.

Eso no significa tocar completamente flojo. Tus músculos obviamente tienen que hacer algo. La idea es evitar aplicar más fuerza de la que necesitas para producir y controlar la nota.

Gran parte de lo que vamos a hablar sigue ese mismo principio: hacer el trabajo necesario con el menor desperdicio posible de movimiento.

En el video, Justin muestra cómo practicar el movimiento del alternate picking y también habla de la importancia del ángulo de la púa. Más adelante voy a profundizar en ese tema, pero aquí puedes escuchar y observar directamente qué cambia cuando atacas la cuerda con cierta inclinación.

Hay distintas maneras de producir el movimiento de arriba y abajo que necesitamos para hacer alternate picking. Dos de las más comunes son usar principalmente la muñeca o dejar que participe la rotación del antebrazo.

El movimiento de muñeca suele sentirse más pequeño y localizado. Como estás moviendo una parte relativamente pequeña, puede ser más fácil mantener el recorrido cerrado y controlar cuánto se aleja la púa de la cuerda.

El antebrazo, en cambio, puede sentirse un poco más libre. Cuando lo rotas, la mano se mueve con él porque todo forma parte del mismo sistema. ¿Has notado que al rotar el antebrazo también cambia la posición de tu mano?

A mí me gusta imaginarlo como unas muñecas rusas, pero pensando en el tamaño del movimiento.

De mayor a menor: brazoantebrazomuñeca/manodedospúa

Analogía de muñecas rusas para representar el tamaño del movimiento al tocar guitarra: púa, dedos, muñeca, antebrazo y brazo


Puedes generar un movimiento grande desde una parte grande del brazo, o recurrir a movimientos cada vez más pequeños conforme necesitas más precisión. Incluso los dedos que sujetan la púa pueden hacer pequeños ajustes sin que tengas que mover demasiado la muñeca.

Eso no significa que debas elegir siempre la pieza más pequeña. Tampoco que “tocar desde la muñeca” signifique bloquear todo lo demás. Si dejas que participe ligeramente el antebrazo, ese movimiento puede transmitirse naturalmente hacia la mano y la púa.

Lo que sí conviene evitar es usar más cuerpo del necesario. Si cada nota requiere un movimiento enorme desde el codo o el hombro, probablemente estás recorriendo más distancia y gastando más esfuerzo del que necesitas.

Personalmente, últimamente he notado que dejar participar un poco más al antebrazo me ayuda a sentir algunos cambios de cuerda más fluidos y, en ciertos casos, a tocar más limpio. En otros momentos, especialmente cuando necesito un movimiento muy pequeño y preciso, termino dependiendo mucho más de la muñeca.

No creo que haga falta escoger uno y usarlo para todo. Con el tiempo puedes terminar utilizando distintas proporciones de muñeca y antebrazo dependiendo de lo que estés tocando.

La pregunta no es:

“¿muñeca o antebrazo?”

Sino:

“¿cuánto movimiento necesito para tocar esto limpiamente y sin tensión innecesaria?”

Con la manera de sujetar la púa sucede algo parecido. Algunos guitarristas la apoyan sobre el costado del índice y colocan el pulgar encima, con la mano relativamente cerrada.

Otros la sujetan más cerca de las puntas del índice y del pulgar.

También existen guitarristas que utilizan tres dedos y seguramente encontrarás muchas otras variaciones.


La pregunta importante no es tanto si tu agarre se ve “correcto”, sino:

¿puedes mantener estable la púa sin tensar innecesariamente la mano?

Necesitas suficiente presión para que la púa no se mueva sin control, pero no tanta como para volver rígidos los dedos, la mano o la muñeca.

Y tampoco tienes por qué mantener exactamente el mismo agarre para todo. Es posible que naturalmente hagas pequeños ajustes dependiendo de lo que estés tocando.

Aunque la comodidad personal manda, si quieres una referencia clara para empezar, este video muestra una forma bastante común de sujetar la púa. Puede servirte como punto de partida para comparar tu propia técnica y ver si algún pequeño ajuste te ayuda a tocar con más fluidez o menos tensión.

Si tú ya la sostienes de otra manera y te funciona, no significa que esté mal.

Otra de esas preferencias bastante comunes es tocar con cierto ángulo de púa.

Una púa completamente plana contra la cuerda puede encontrar más resistencia porque una mayor parte de su superficie tiene que atravesarla.

Al inclinarla ligeramente, el borde puede deslizarse sobre la cuerda con mayor facilidad.

Por eso vas a ver a muchos guitarristas rápidos utilizar cierto grado de inclinación. Pero no tomaría un número como 30 o 45 grados como una regla universal.

Lo importante no es cumplir un ángulo exacto.

Lo importante es reducir resistencia innecesaria sin perder control.

Busca un ángulo con el que la púa pueda atravesar la cuerda cómodamente y que, al mismo tiempo, te dé el ataque y el sonido que quieres.

Esto forma parte de algo más amplio que podemos llamar economía de movimiento.

Y no me refiero a economy picking como técnica.

Me refiero literalmente a ser económico: no recorrer una distancia mayor de la necesaria, no utilizar más fuerza de la necesaria y no añadir movimientos que no están ayudando a producir la nota.

Cuando encuentres una posición desde la que puedas tocar cómodo, intenta no reconstruirla cada vez que aparece una frase difícil.

La idea es tener una especie de “configuración base” para tu mano de picking: una posición que ya conoces y desde la que puedes hacer pequeños ajustes sin empezar de cero.

Si cambias de técnica —por ejemplo, de alternate picking a tapping o hybrid picking— quizá tengas que modificar esa posición. Pero mientras sigas haciendo lo mismo, mantener una referencia estable puede ayudarte a tocar con menos movimientos innecesarios.

Eso también forma parte de la economía de movimiento: no solo importa cuánto se mueve la púa, sino cuánto tienes que reajustar toda la mano para seguir tocando.

Gran parte de tocar rápido consiste en eliminar esfuerzo innecesario.

Y eso no solo aplica a la púa o a la mano izquierda. También aplica a lo que hace el resto de tu cuerpo mientras tocas.

Cuando intentas tocar algo que está cerca del límite de tu velocidad, es muy fácil empezar a tensarte sin darte cuenta. Aprietas más la púa, endureces la muñeca, levantas los hombros y, a veces, hasta dejas de respirar con normalidad.

A mí me ha pasado.

Hay frases que sé que puedo tocar, pero también sé que están un poco fuera de mi zona de confort. Me concentro tanto en no equivocarme que, cuando termino, me doy cuenta de que prácticamente estaba aguantando la respiración.

Por eso cuando alguien te dice “relájate”, uno de los consejos más concretos que puedes aplicar es simplemente:

no te olvides de respirar.

Respirar de manera normal mientras tocas puede ayudarte a notar cuándo estás convirtiendo un pasaje difícil en un esfuerzo de cuerpo completo. Y ahí volvemos al mismo principio: usa solamente la cantidad de esfuerzo que necesitas.

Intentaré ser breve porque, en este punto, es mejor que hagas los ejercicios y luego me cuentes cómo te fue en vez de explicarlos durante páginas.

Los ordené para que primero te familiarices con el movimiento y después vayas aumentando la complejidad. No tengas prisa por pasar al siguiente. Si un ejercicio revela algo que todavía no controlas, quédate ahí un rato. Parte de practicar consiste precisamente en descubrir qué necesitas trabajar.

Este es tu primer acercamiento práctico a la economía de movimiento.

No necesitas presionar demasiado un traste para que una nota suene, ni levantar los dedos más de lo necesario. Ve tanteando: ¿cuánta presión necesitas realmente?, ¿qué tan lejos tienen que separarse tus dedos del diapasón?

No tardarás en descubrir que una presión relativamente suave puede ser suficiente. La idea es empezar a quitar movimientos y esfuerzo que no aportan nada.

Probablemente ya has hecho el movimiento abajo-arriba muchas veces, pero quizá nunca lo has practicado deliberadamente intentando cerrar la ventana de picking.

Aquí solo quiero que aísles el movimiento. Mantén la púa cerca de la cuerda y observa qué tan pequeño puedes hacer el recorrido sin perder claridad ni ritmo.

No es un ejercicio complicado, y precisamente por eso puedes concentrarte exclusivamente en controlar el movimiento.

Aquí empiezan los cambios de cuerda.

Si nunca has experimentado con dejar participar un poco más al antebrazo, este puede ser un buen lugar para probarlo. Tócalo lentamente y observa qué hace tu mano de manera natural antes de intentar corregir todo.

Si siempre fallas en el mismo cambio de cuerda, aísla ese pequeño fragmento y repítelo por separado antes de volver al ejercicio completo.

A mí me resulta más fácil reposicionar la mano entre cuerdas dejando participar al antebrazo y usar un movimiento más pequeño de muñeca cuando permanezco sobre una sola cuerda. Tú tendrás que encontrar qué combinación te permite tocar más limpio.

Este ejercicio tiene un pequeño bonus: te muestra cuánto material puedes obtener de una escala mayor utilizando diferentes secuencias.

Pero aquí nos interesa otra cosa.

Los patrones de tres notas por cuerda son una buena oportunidad para aplicar todo lo anterior: mantener la púa cerca, reducir el movimiento de los dedos y sincronizar ambas manos.

Aquí empiezas a comprobar qué tan bien sobreviven esos movimientos económicos cuando el patrón se vuelve más exigente.

Incluí un lick corto para mostrarte cómo algunas de estas ideas empiezan a convertirse en una frase más cercana a lo que podrías encontrarte tocando música.

No necesitas aprenderlo como si fuera una pieza obligatoria. Úsalo como ejemplo y, si quieres, modifícalo o crea algo mejor.

La intención es que puedas ver hacia dónde pueden llevarte los ejercicios anteriores cuando empiezas a combinarlos.

Los speed bursts están aquí para que experimentes con velocidades superiores sin tener que mantenerlas durante mucho tiempo.

Por eso no los trataría igual que un ejercicio que puedes repetir durante cinco minutos seguidos. Son pequeñas ráfagas: tocas rápido durante un periodo corto, descansas y vuelves a intentarlo.

La intención es que empieces a familiarizarte con cómo se sienten movimientos más rápidos
sin sacrificar por completo el control que has estado trabajando durante la rutina.


El tiempo de cada ejercicio es solo una sugerencia. Puedes hacer la rutina más corta o más larga dependiendo de lo que necesites trabajar ese día.

Aun así, sí intentaría darle un poco más de atención a los ejercicios más aislados, como Chromatic Lines y Single-String Alternate Picking, porque ahí puedes concentrarte en los detalles pequeños: presión, distancia, sincronización y tamaño del movimiento.

Esta rutina de alternate picking dura alrededor de 34 minutos, así que puede ser un buen punto de partida si quieres empezar a trabajar esta técnica de una manera más estructurada.

No tienes que completarla siempre de principio a fin. Puedes recortar ejercicios, repetir uno que te esté dando problemas o construir tu propia versión.

La idea es que te sirva como introducción antes de pasar a un curso o programa mucho más completo de alternate picking.

Y sobre todo, no olvides lo que vimos al principio: tocar más rápido no consiste necesariamente en moverte más, sino en aprender a hacer menos movimiento, mejor.

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